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sábado, 5 de mayo de 2018

La importancia de la madre

Todos hablamos, leemos o escribimos sobre la importancia de la madre. Todos sabemos (o deberíamos saber) que la madre es la figura crucial para el desarrollo psicoafectivo, bueno o malo, de millones de seres humanos. Todos conocemos también por desgracia a madres que presumen o hacen bandera o sólo aceptan el lado positivo de su maternidad, negando, rechazando sus posibles errores y atacando a los que se atreven a señalar sus inevitables consecuencias... Pero, ¿por qué la madre es tan fundamental?

Lo primero que debemos recordar es que una "madre" no es exclusivamente la madre biológica, sino cualquier mujer íntimamente vinculada y al cuidado de un niño/a. Y no solamente de un bebé (como a menudo se insiste en referencia casi exclusiva al  vínculo primario, la lactancia, etc.), sino de cualquier edad. O incluso de un adulto. Una madre es, en definitiva, cualquier fémina capaz de establecer una relación íntima. protectora y nutricia, proveedora de cuidados y afecto a otra persona necesitada de ello. Y los niños son, naturalmente, los principales necesitados de dicha figura.

La importancia de la madre proviene de la absoluta dependencia del hijo. Como somos mamíferos y los niños pequeños sólo pueden vincularse con una figura principal, a la madre le corresponde ser su proveedora más importante de alimento físico y emocional. Más aún, será para el niño, durante años, el "mundo entero". Será su atmósfera, su modelo de referencia, su diosa mágica, su demonio perseguidor, su refugio, su felicidad, su tormento. Y no sólo eso. Lo más determinante de la función materna es que las experiencias tempranas que produzca en el niño quedarán troqueladas para siempre en su corazón, modelando así su futura personalidad, sus relaciones con las otras personas y con la vida. Generando así su bienestar o su neurosis.

Por supuesto, la responsabilidad paterna, social, etc. también son muy importantes en el desarrollo humano. Pero son de algún modo subsidiarias de la responsabilidad de la madre. Lo mismo que un arquitecto puede construir sólidos y hermosos edificios, pero sólo si dispone de buenos cimientos, la sociedad entera sólo puede contribuir a la maduración -o neurotización- de las personas sobre los fundamentos construidos por la madre. Ninguna influencia posterior podrá cambiar demasiado lo que una buena o mala madre haya sembrado en el corazón de una persona. Y todos lo sabemos por experiencia.

Todo nuestro sentido interior de "ser" o, por el contrario, de "vacío". Nuestra actitud serena o desconfiada ante la vida. Nuestra tendencia a los miedos o tristezas. Nuestros recurrentes sentimientos de seguridad o inseguridad. Nuestra sensación crónica de soledad, ira o aburrimiento. Nuestra capacidad de ser espontáneos o inhibidos. Nuestra autoestima. Nuestra posibilidad de vincularnos afectuosamente o no con los demás.  Muchos de nuestros síntomas neuróticos más sutiles o más extremos... Innumerables rasgos de nuestra personalidad están determinados por lo que vivimos con nuestras madres desde que nacimos. Por todo lo que ella fue e hizo -por acción u omisión- con nosotros. Por todos sus aciertos y errores, sus amores y desamores, sus empatías o violencias según su salud o su patología emocional. Porque los niños no disponemos de "anticuerpos psíquicos" contra los fallos maternos. Exactamente como las plantas y los animales, estuvimos -y muchas personas siguen estándolo- absolutamente a merced de nuestros cuidadores. Y, así, según nuestra madre nos trató -o toleró que otros nos tratasen-, resultará lo esencial de nuestro destino psicológico.

Ésta es, pues, la absoluta importancia de la madre. Ojalá millones de mujeres y hombres fuesen mucho más conscientes de ello. De la tremenda responsabilidad que conlleva criar seres humanos. De la felicidad o la desgracia a la que su presencia o ausencia, sus acciones, sus conflictos, su salud emocional predestinarán a sus hijos... El mundo sería absolutamente distinto.

3 comentarios :

  1. Hermoso, dulce, fuerte y triste, Gracias Olga. Así de importante es en realidad el inicio de la vida humana, tal cual lo describes.

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  2. Fabuloso articulo y fabuloso blog.Gracias Olga.

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  3. Aquí estoy tirada como una colilla....

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