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jueves, 12 de abril de 2018

"Si tengo que pedírtelo, ¡ya no lo quiero!"

"Si tengo que pedírtelo, ¡ya no lo quiero!" Es una famosa frase que circula por internet, contenida en una carta de Frida Kahlo a Diego Rivera, y que también oigo a menudo en boca de algunas de mis pacientes. Es un frase muy "femenina". Típica de mujeres que pretenden que su pareja (generalmente un hombre) conozca de antemano y detalladamente todos sus deseos, todas sus necesidades, y las complazca "debidamente". Lo que denota un alto nivel de egocentrismo y arrogancia.

Para estas mujeres, en la relación de pareja no hace falta expresar nada, comunicar nada al otro. Cualquier deseo o necesidad se dan por entendidos, y cualquier tardanza o error en su cumplimiento por parte del hombre es interpretada de inmediato, sin escuchar los motivos del otro, como falta de "interés", de "detallismo" o de "amor". A lo que sigue, casi siempre, una interminable cadena de reproches. Con el tiempo, el resentimiento de estas mujeres va en aumento y se manifiesta una y otra vez al menor roce. Las justificaciones habituales, además de la que titula este post, son del tipo:

Eso él ya tendría que saberlo
Esas cosas no hace falta decirlas
Es que yo lo necesito
Es él quien tiene que entenderme a mí
etc.

Pero si yo les pregunto qué saben ellas de las necesidades de su pareja, o qué les dan ellas a él, etc., entonces responden con cierto desdén inconsciente:

Ya le gustaría a él que...
Me agobia que se queje de...
No tengo por qué hacer...
Yo lo elegí para que me cuidara
etc.

Queda claro, entonces, que estas mujeres sólo desean ser gratificadas pero generalmente con el mínimo esfuerzo y a cambio de muy poco. No se interesan por conocer los motivos, necesidades o limitaciones del hombre, y tampoco saben expresarle y compartirle sus propios sentimientos y deseos. Prefieren ser... adivinadas.

Las mujeres que obran así suelen ser mujeres-niña, narcisistas, con una visión mágica ("romántica") y omnipotente del amor. Creen que éste consiste sólo en ser amadas y no también en amar ellas a su pareja. Su prioridad básica es ser satisfechas. Por ello tienden a emparejarse con hombres fundamentalmente débiles, sumisos, complacientes, o bien de perfil "salvador", que se esfuerzan en agradar a la mujer con la esperanza de ser amados, o por miedo al conflicto o el abandono. Naturalmente, algunas de estas mujeres pueden acabar convertidas en verdaderas tiranas domésticas.

En una relación de pareja madura, ambas partes saben dialogar, escuchar, dar, pedir, compartir, ayudarse. Las cosas no se presuponen, sino que se expresan.. Puede que a veces se amen y a veces se odien, pero ninguna parte goza de "privilegios" ni es "superior" o "directora" de la otra. No hay lugar para príncipes ni reinas. Son dos personas que pueden mostrarse a veces fuertes, a veces vulnerables, pero siempre prevalece en ellos el respeto mutuo, el trato de igual a igual, la amistad. La alegría de haberse encontrado y de ser, a pesar de las dificultades, compañeros de vida.

La pretensión de que nuestra pareja sea nuestra "adivinadora" privada es dominio. Un delirio de orgullo y desamor que sólo denota por parte del que lo sufre unos profundos daños emocionales que le impiden vincularse saludablemente, no sólo con su pareja, sino también con sus hijos y la gente en general. Por eso, en vez de divulgar en internet lemas "femeninos" nacidos de corazones rotos, creo que sería mejor compartir ideas mucho más amorosas y humanas. Como la que cierra este artículo:

Si lo necesito, te lo pido.
Si tú quieres y puedes, me lo das.

5 comentarios :

  1. Hola Olga, buen artículo como siempre.
    Al leerlo, me he acordado de esas faltas de respeto que padece uno de los miembros de la pareja por parte del otro. Coincido contigo en lo que expones en este escrito, pero ¿crees que es aplicable a situaciones como la que te comento, las faltas de respeto, o de consideración, los intentos de humillación-ridiculización públicos y privados? ¿Hay que pedir que te respeten?
    Te lo comento porque en varias ocasiones he sentido esto después de haberme primero quedado bloqueada porque no me lo esperaba. Supongo que tendrá que ver con todo ese maltrato sutil que se ha padecido en la niñez, y ya en la vida adulta, es difícil darse cuenta, no sé.
    Creo que en situaciones así, no hay que pedir que te respeten, sino respetarse y considerarse uno lo suficiente como para saber donde una está y qué es lo que hay que hacer.
    ¿Qué opinas?
    Gracias como siempre!

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    1. Una persona con una buena autoestima va a detectar al instante las agresiones del otro y va a responder a ellas con la misma rapidez, pero no pidiendo respeto, sino expresando, mostrando su fuerza y advirtiendo de las decisiones que está dispuesta a tomar y tomándolas si es necesario. El respeto no es un deseo, anónima, no es una necesidad personal y por lo tanto no es algo que tengamos que pedir, es una condición "sine qua non" de toda relación sana. Un tipo de relación que el adulto que trabaja sus emociones aprende a diferenciar de las patológicas vivencias de su infancia... Como ves estamos de acuerdo. Besos y gracias por participar!

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  2. Si dialogar y comunicarse es bueno.

    Pero amar a una persona es saber lo que hay en su alma y en su corazón y para eso no hace falta preguntar, hay muchos signos externos que nos muestran com esta la persona que queremos.

    Y no saber "descubrirlo" denota una gran torpeza y escasez de comprender sentimientos y de sentir al otro.

    Yo se lo que quiere mi pareja, si la amo y la conozco. A veces lo pide a gritos, aunque en silencio.

    Así que eso de tener que estar explicándolo todo supone mucho cansancio y cierta falta de comprensión Y AMOR del,otro,,que es torpe para entender sentimientos, de los que, a lo mejor, carece.

    Esto lo,aplico para ambos sexos y en ambas direcciones

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    1. Lola, dices "Pero amar a una persona es saber lo que hay en su alma y en su corazón y para eso no hace falta preguntar (...)". Pues mira, apenas veo con claridad lo que hay en mi corazón, y el alma, no sé si es un invento.
      "Tú crees saber" lo que la otra persona quiere, pero en realidad "no lo puedes saber". Ves sus necesidades a través de las tuyas. Creo que se dan muchas intromisiones en nuestras vidas personales por este tipo de pensamiento, que incluso, lo considero una falta de respeto hacia la persona.

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    2. Disculpa, Anónimo, que haya tardado tantísimo en aprobar tu comentario del 13-6. Blogger no me envió la notificación de nuevo comentario y quedó pendiente. Mis disculpas y un saludo!

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