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viernes, 15 de diciembre de 2017

Sí hay culpables

A los que tienen padres que no aceptan ni corrigen sus errores.

Leyendo algunos blogs de crianza y terapias para madres inspiradas en las teorías de Alice Miller y/o Laura Gutman, etc., leo muy a menudo cómo nos aconsejan "revivir la infancia", "dar voz a nuestra niña herida", "concienciar los introyectos recibidos", etc. Pero a continuación también leo que es imprescindible "comprender lo ocurrido", "no buscar culpables", saber que "todo depende de cómo vivamos lo sucedido", etc. Y ante estas indicaciones siempre siento la misma decepción. La sensación de que ambos grupos de consejos se contradicen. Es más, intuyo que el primero sólo es una especie de "trámite" para llegar a lo que realmente importa, el segundo, una especie de "aquí no ha pasado nada", de "comprende lo sucedido, acéptalo sin señalar culpables, no te quejes más y sigue adelante". Una forma disimulada de llegar a lo de siempre: ¡perdona y olvida!". Sin embargo, desgraciadamente en la vida de las personas que sufren sí han pasado muchas cosas. A menudo, muy graves. Por eso, ¡claro que hay culpables! Y la "curación" no es algo tan simple, ni que requiera siempre de un perdón más o menos forzado.

Porque ¿qué significa revivir la infancia? ¿Es simplemente experimentar aquí y ahora todo el dolor y el rencor que llevamos dentro? ¿O es además expresarlo y, en consecuencia, tomar las decisiones más convenientes para nosotros mismos (p. ej., alejarnos o romper definitivamente con nuestras familias, etc.)? Si alguien te da un fortísimo pisotón en el autobús, no sólo experimentas mucho dolor, sino que también expresas de algún modo la ira que te produce. Mientras te duela, seguirás furiosa (aunque disimules), y no podrás ni querrás "comprender" a la persona que te ha pisado, aunque después descubras que es una pobre ancianita tambaleante. Por eso, si una persona nos dice en consulta "mi madre es una hija de puta porque me ha hecho todo esto y me lo sigue haciendo", ¿qué le responderemos? ¿La acompañaremos, la animaremos a expresar, a vomitar su indignación, o le aconsejaremos que "no busque culpables" y "comprenda a su madre porque ella también ha sufrido mucho"? Para mí, no hay ninguna forma de relativizar o quitar importancia a las violencias contra la infancia (1).

Por eso no tengo la menor duda de que frases como "todo depende de cómo te lo tomes", "no juzgues a tus padres porque todos somos víctimas de víctimas", etc., aunque son parcialmente ciertas, suelen utilizarse de forma interesada y veladamente represora para, en definitiva, hacer callar a la víctima y absolver a los progenitores tóxicos. Es usar medias verdades para lograr fines predeterminados. Porque si estamos ayudando a las personas a crecer, ¿cómo nos atrevemos a sugerirles que no expresen, que no sientan lo que sienten? ¿Somos sus cómplices y acompañantes emocionales, o sus nuevos domadores? La buena psicoterapia sólo puede tener un fin: ayudar a aliviar el dolor de las personas.

Pero ¿y si, muchas veces, la maduración no pasa por el "perdonar y olvidar", sino precisamente por todo lo contrario? ¿Y si la persona decide no perdonar jamás a la madre y/o padre "hijos de puta"? ¿O alejarse de ellos durante mucho tiempo o para siempre? ¿Y si el crecimiento personal no tiene siempre "finales felices" ni, mucho menos, prediseñados? La sanación emocional tiene muchos caminos. Y nunca debemos olvidar que el protagonista de la terapia es siempre el cliente y no su familia. Y el terapeuta es su abogado defensor, no el guardián encubierto de intereses morales y sociopolíticos.

No, no comparto esa visión buenista y "positivizadora" de algunos blogs que dicen inspirarse en Alice Miller, etc. La propia Alice Miller jamás me dio esa impresión. Es como si sus autores tuviesen miedo de destapar la caja de los truenos. Como si temiesen aplicar los descubrimientos de Alice Miller (que no contienen prejuicios moralizantes ni ideológicos) hasta sus últimas consecuencias. Como si pretendiesen nadar y guardar la ropa. (2) Y desde el miedo y los prejuicios, ¿se puede realmente ayudar a los que sufren? Yo creo que no.

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1. Las "violencias infantiles" no son eufemismos o elucubraciones intelectuales para escribir artículos brillantes. Son sucesos reales y destructivos que se repitieron durante años. Son palizas, abusos sexuales, humillaciones en público o en privado, castigos terribles, estados permanentes soledad o terror, explotación emocional, abandono, simbiosis crónicas incestuosas, etc., etc. Los daños objetivos de todo esto (que son los que conducen a las personas a buscar ayuda psicológica o psiquiátrica) no dependen de "cómo nos lo tomemos", etc., ni son minimizables de ningún modo, porque los produjo una brutalidad parental objetiva (muchas veces punible judicialmente si se hubiera denunciado en su momento) contra niños y adolescentes desvalidos sin la menor posibilidad de defenderse.

2. Inspirarse en algunas de las ideas de Alice Miller no es lo mismo que aplicarlas amoralmente en la psicoterapia clínica de hombres y mujeres gravemente maltratados. Los blogs "para madres" a los que me refiero parecen condicionados por algunas de estas cosas:
1) Suelen orientarse exclusivamente hacia mujeres que desean ser madres o que ya tienen hijos pequeños.
2) Su finalidad principal es la buena crianza de estos niños, sin duda una excelente medida preventiva cuando el daño aún no está hecho.
3) Su idea básica de mejoría emocional parece ser el "hacer las paces" con los padres, sobre todo con la madre.
4) Incluyen ideas preconcebidas sobre la familia, lo femenino, lo maternal, con ciertos aspectos feministas, que convierten a la figura materna en algo casi intocable.. 
5) Tienden a utilizar un lenguaje suave, plano, abstracto, idealizado, destinado a minimizar los conflictos, cosa que impide que la mujer dañada profundice en sus heridas y entre en contacto con su orfandad.
6) Acostumbran a aplicar principios cognitivo-conductuales, gestálticos, junguianos,  etc., que no propician, según mi experiencia,  la profunda liberación emocional que muchas personas necesitan. 
7) Enfatizan la propia infancia, y no también el presente, las relaciones actuales con  padres tóxicos que, como describo en este artículo, nunca han reconocido ni reparado sus errores.
8) Su consejo de comprender y no buscar culpables sólo es aplicable a los progenitores. En los casos de la mal denominada "violencia de género", en el que el agresor es el cónyuge, el varón, difícilmente sostendrían este discurso. 
9) No he visto mencionados síntomas neuróticos concretos (ansiedades, adicciones, obsesiones, depresión, problemas de personalidad...) de hombres y mujeres,  ni que hablen de la  dolorosa carga emocional reprimida que los motiva.
10) Confunden a muchas personas que, contaminadas por mensajes como "no hay que juzgar", "no hay que buscar culpables". "no hay que odiar porque el odio genera más odio", vienen a consulta culpabilizados y con serias dificultades (además de las que su propia represión les genera) para sentir y expresar el legítimo resentimiento que tienen hacia los causantes de su problema.
No obstante, soy consciente que estos blogs y las técnicas que preconizan pueden ser útiles a muchas mujeres. Todo depende de cada caso y de cómo cada terapeuta, según su propia madurez personal, aplique cualquier teoría.

13 comentarios :

  1. Querida Olga,

    Hace poco que descubri tu blog y quede encantada con lo que escribes. Encontre ahora esta ultima entrada tuya y me gustaria contestarte, desde mi punto de vista que es el de una terapeuta que se ha formada con Laura Gutman en la Biografia Humana. No respondo en nombre de los blogs que tu has leido,porque no los conozco aunque tal vez sospecho a quien(es) te refieres.

    Mi primera reaccion leyendote fue que tienes razon en lo que dices, pero que lo que dices (escribes) pienso yo que parte desde una informacion incompleta. Me imagino que en un blog no se puede describir todo el proceso terapeutico y por eso te han faltado piezas importantes que te han llevado a pensar que se sigue defendiendo a los padres, se sigue evitando mostrar los resposables.

    Pero desde mi punto de vista, se que no es asi. Por ejemplo, en la Biografia Humana no nos preocupamos de perdonar a nadie. Sino que de nombrar todas las vivencias de ese nino que nunca han sido nombradas. Es verdad que NO queremos juzgar, pero si queremos apuntar a los responsables. Y hay ahi una diferencia sutil pero grande: el efecto de "juzgar" es crear mas violencia. En cambio, el efecto de "responsabilizar" es poner cada cosa en su lugar: por ejemplo, en la infancia, cada nino necesita proteccion. Es su madre "culpable" o "responsable" cuando no logra proteger a ese nino? Yo diria que es ambas cosas. Pero en la terapia, no me interesa culpar porque no nos lleva a ninguna parte o tal vez nos lleva a la ira. Y la ira tiene su lugar tambien. Pero hay muchisimas cosas mas debajo de la ira. Y es responsabilizar lo que nos lleva a esas capas mas profundas.
    Te doy un ejemplo mio: toda mi vida me he movido desde la ira, cuando fui madre, me llene de ira y rabia dandome cuenta de las mentiras que me habian contado sobre el amor incondicional de los padres y otras cosas... Yo fui una de las personas que leyo los libros de Miller sin poder parar, encontrando ahi cosas que siempre he sentido. No encontre nada nuevo, solo confirmaciones. Pero esa ira no me llevaba a ninguna parte. En cambio, en mi proceso biografico, pude ver que mas abajo de esa ira habia un dolor y una sensibilidad enormes... Y es ahi donde apunta la biografia, Laura Gutman. Y te confieso, que una vez que ENTENDI quien fue el responsable por mi desamparo infantil, no tuve necesidad de perdonar nada. No solo fui capaz de empatizar con la nina que fui, pero tambien fui capaz de empatizar con esa madre que tuve. Y una cosa no quita la otra. Y el milagro que ocurrio en mi vida fue que gran cantidad de la ira y furia que me movian (que NO son malas, son expresiones de mi energia vital)Y la pude canalizar en otras direcciones.

    La biografia humana como terapia, esta muy lejos de proponer el perdon y el olvido. Diria yo que todo lo contrario!! entonces tal vez tu reaccion surge desde no conocer en profundidad los propositos de este tipo de psicoterapia. No se si fui muy clara en mis explicaciones, te pido disculpas si no logre tener la claridad que queria. Pero me encantaria seguir conversando contigo y seguir aprendiendo juntas.

    Un abrazo y gracias por tus escritos! (traduje ya un articulo tuyo en rumano, para mi madre :) )

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    1. Gracias a ti, Andra, por tu reflexión que me ha permitido añadir una segunda nota para precisar, un poco más, lo que he querido decir en este artículo. Si deseas que sigamos intercambiando opiniones y experiencias profesionales, escríbeme.
      Otro abrazo para ti y un honor te hayas tomado la molestia de traducirme al rumano ¡Muchas gracias! :)

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    2. Concuerdo con Andra, la biografía humana es un método poco azucarado dentro de la psicoterapia, de hecho a Laura la han tratado de misogina, pedofila y de culpar a las madres por sus libros y artículos, conozco varias mujeres que usan terapias gestalt que no aguantan la biografía humana porque dicen que las culpan como madres y no llevan al perdón. En el mundo de la maternidad y la psicoterapia abundan las mentiras llenas de azúcar, es todo un reto proponer y escribir sobre la realidad emocional de las personas, de los vínculos y las infancias.

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  2. Que buen artículo. He escrito un par de artículos en mi blog sobre temas como la misoginia y uno específico que se llama "Tu hijo no es tu príncipe azul" y mira como muchas madres también psicólogas y blogueras me escribieron diciendome que eran buenos pero que la madre quedaba como un ser horripilante y que eran un poco fatalistas. Para mi ha sido todo un reto escribir sobre el tema, pero encontrar tu blog y el de José Luís ha sido una motivación tremenda. Gracias por este artículo, lo comparto en mis redes

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    1. Pues a mi tu artículo "Tu hijo no es tu príncipe azul" me ha parecido muy bueno y realista. Así que he enlazado tu blog y también del de Gema de Prada en la columna de la derecha de "Me interesan". Muchas gracias a ambas y a todos los que aportáis vuestras opiniones y vivencias. No os puedo contestar uno por uno, pero es una gozada leeros. Un saludo para tod@s!

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    2. Gracias a ti, un abrazo. Seguimos conectadas

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  3. La entrada me pareció muy acertada y profunda en general.
    Si tuviera que destacar una frase o quedarme con un titular sería el siguiente:

    "aplicar principios cognitivo-conductuales, gestálticos, junguianos, etc., que no propician, según mi experiencia, la profunda liberación emocional que muchas personas necesitan".

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  4. Gracias Olga por tus articulos y gracias también a las aportaciones de las comentaristas. Enriquecedoras todas al aportar diferentes puntos de vista.

    En mi caso me siento reconfortada con estos articulos porque he vivido la experiencia de los que aconsejan "no odiar" y "perdona y no odies porque tu progenitor/ra ha sufrido mucho" pero la cuestión es por qué tengo que actuar en beneficio y a favor del bienestar de una persona que me ha mutilado emocionalmente y no se ha arrepentido nunca de sus actos, y no sólo eso, se reafirma aún más en su postura y manipula su entorno para quedar como la victima. La expulsada de la familia, la paria, he sido yo ¿y encima tengo ke comprenderlo/a y acercarme a él/ella cuando desde hace años no me dirige la palabra y si me ve en público ni me saluda?

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    1. No todos los maltratadores han tenido una infancia traumática ni mucho menos. Por otra parte hay gente que ha pasado por infancias traumáticas y sin embargo no maltrata a nadie nunca y hasta es más sensible que la mayoría de la gente. Hay que desmontar el mito de que los maltratadores lo son porque han sido maltratados.

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    2. No estoy de acuerdo. No es mito. La gente no hace daño por gusto, ni porque sean mala. Lo que no quita que no nos importe y sean culpables porque no hacen nada para arreglarlo. Pero por gusto no es. Los animales tampoco lo hacen, hay motivos aunque a veces no nos interesan.

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  5. Buenos días:Yo creo que la persona que maltrata lo hace xq hay algo en su interior que le impide ser consciente del daño que hace, le impide empatizar con la otra persona. Y también pienso que no todas las personas alcanzan el mismo grado de consciencia de sí mismas. Hay personas maltratadas que se endurecen tanto que se vuelven insensibles al dolor ajeno y tienden a repetir y perpetuar el maltrato, porque no han conocido otra manera de relacionarse. Somos muy ciegas, a veces. Hay maneras de engañarnos a nosotras mismas, personas, y creo que somos capaces de vivir dormidas toda nuestra vida, para nuestra desgracia y la de las personas que nos rodean. La infancia es como el capullo de una flor delicada, única. Qué pena que no nos demos cuenta, a veces, hasta comprobar que el capullo se marchitó o creció tan débil, x falta de cuidados, que en nuestras infancias residen nuestras vidas adultas.Y me atrevería a ir más allá: creo que ya en el vientre materno. Y, sí, claro que hay culpables. Muchas gracias, Olga.

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  6. Fuí una más que sufrió junto con sus oyros cuatro hermanos un maltrato infantil atroz...a día de hoy todos cojos, rotos, ,furiosos....yo bajé a mi sótano no hace mucho. ...estaba plagado de monstruos e inmundicia....lo limpié con sudor y lágrimas negras, de algunos monstruos me hice amiga y a los demás los eché directamente. ....
    He intentado entender qué pasa con la raza humana, qué estamos haciendo?
    Creo y siento decirlo que aún quedan muchos cadáveres de ríos por venir, mucha más aberración y dolor, muchas más personas que cojearán y no sólo personas también nuestros animales.....no sé hacia que evolución nos llevará todo esto, , pero hay algo que si sé, no somos lo que creíamos...

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  7. A mi no me interesa, al menos hoy por hoy, las motivaciones de por qué primero mi madre y luego mi padre, me maltrataron. Sobre todo mi madre que fue una sádica conmigo. A mí me basta saberlo, que fue ella (y mi padre) la que me maltrató y la que queda y quedará impune de juicio y condena. No siento ninguna necesidad de perdonarla (perdonarlos), más cuando nunca ha señalado que se ha equivocado ni jamás ha pedido perdón. Lo mínimo que se merecen es mi indiferencia y alejarme de ellos, sobre todo emocionalmente.
    Todo esto de perdonar a los padres me sugiere una pregunta: sería lícito, por ejemplo, perdonar a Pinochet por sus crímenes? Es que me acuerdo de este "adorable ancianito" cuando lo juzgaban no sé en qué Tribunal... Pues para mí no hay diferencia con los padres-terroristas.
    Saludos a todos y enhorabuena Olga por tu blog!

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