Miedo al amor

El miedo al amor o al compromiso, o filofobia como algunos la llaman, es una forma de ansiedad que se manifiesta en distintas medidas y grados, y que consiste básicamente en un temor excesivo de la persona a la intimidad, a mostrarse vulnerable, a ser herida emocionalmente. Generalmente va acompañado de una importante inseguridad y  falta de autoestima, y no es de extrañar porque el miedo al amor implica una profunda desconfianza en el otro. En los casos más graves, genera verdaderos ataques de pánico, con sentimientos angustiosos asociados a desórdenes gastrointestinales, arritmias, taquicardia, sudores, falta de aire, mareos, náuseas, temblores..., pero, sobre todo, la imperiosa necesidad de abandonar cuanto antes la situación.

Las personas con miedo al amor, a pesar de sus deseos de tener pareja, sólo logran establecer relaciones breves, superficiales y/o conflictivas. Inconscientes de sus dificultades emocionales, culpan de todos sus problemas a los "defectos" del otro, sabotean sus relaciones con discusiones y altercados, confunden el sexo con el amor, se enamoran de personas inalcanzables o problemáticas, etc. Y, con ayuda de estas estrategias inconscientes, se mantienen "a distancia" de la otra parte por algún tiempo... hasta que generalmente huyen o rompen por completo la relación. ¿Por qué sucede todo esto?

Hay que recordar, una vez más, que nuestra capacidad de confiar en los demás, de vincularnos, de amar, la adquirimos -la interiorizamos- en los primeros años de nuestra vida. Siempre. Según fue nuestro tipo y grado de apego con nuestra madre (o cuidadora) y, más tarde, con nuestro padre y/o otros cuidadores cercanos, así serán nuestros futuros apegos con las personas, con el mundo. Y sobre todo, con nuestras parejas. Por eso, cuanto mayores fueron nuestras carencias o conflictos vinculares infantiles, mayores serán nuestras dificultades para relacionarnos, para intimar y empatizar. Para abandonar nuestro narcisismo protector. La teoría del apego de John Bowlby nos lo explica detalladamente, como podéis ver en este breve y ameno video:



El miedo al amor no proviene, por tanto, como muchos afirman, solamente de experiencias traumáticas con parejas anteriores. Esto es perfectamente natural, pero también transitorio, en una persona emocionalmente sana. El verdadero miedo al amor es algo mucho más profundo e inconsciente. Forma parte de una personalidad que nunca aprendió a vincularse, y genera una dolorosa conflictividad y fracaso en todas las relaciones íntimas que la persona establece. En los casos más extremos, hay una especie de fobia, de "autismo" emocional del sujeto, una protectora indiferencia inconsciente hacia los demás.

Pero también hay, desgraciadamente, dos cuestiones sociales que, desde hace décadas, ayudan a reforzar este problema:

Una de ellas es la mentalidad consumista, la sociedad del "usar y tirar", donde todo nos aburre enseguida y debemos sustituirlo al instante. La sociedad de lo efímero donde todo cambia y se mueve rápidamente:  guarderías, divorcios,  profesores, compañeros de clase, actividades, modas, productos, tecnologías, amistades, puestos de trabajo... En un mundo así,  donde sólo importa la satisfacción del momento y el futuro es incierto, ¿para qué conservar o comprometernos con nada ni con nadie? Por otra parte, las personas desvinculadas son mejores consumidores que las que llenan su corazón con afectos... ¿Para qué, entonces, unirnos a una sola pareja, si podemos cambiarla cada año, o cada mes, o cada semana...?

El otro problema es el mito de que "toda persona debe encontrar el amor de su vida" para ser feliz. Así nos lo repiten obsesivamente en el cine, la publicidad, la literatura, etc.. Sin embargo, esta creencia confunde a miles de personas que, sin ser conscientes de sus dificultades individuales, establecen toda clase de relaciones-trampa, condenadas siempre al fracaso, porque nunca las desearon y tampoco se atrevieron a resistir las presiones sociales, ni entendieron que las relaciones de pareja no son obligatorias ni accesibles a tod@s.

Estos dos factores contribuyen, desde mi punto de vista, a dificultar gravemente el potencial amoroso -y la libertad- de las personas.

Pero ¿tiene todo esto remedio? ¿Puede "curarse" el miedo al amor? En mi opinión, la única posibilidad de mejoría es que la persona llegue a concienciar a fondo las  distintas causas de su problema y aliviarlas mediante psicoterapias madurativas que fortalezcan su personalidad, le permitan adquirir más confianza y seguridad y, por lo tanto, aprenda a relacionarse de una manera más relajada y feliz. Esto le aportará bienestar no sólo en el ámbito de la pareja, sino en todos los aspectos de su vida .

Sin embargo, prevenir este drama tan penoso y creciente sólo podrá conseguirse con métodos de crianza y educativos mucho más humanos y basados en los afectos. Es decir, no en el control, en las "buenas maneras", la adecuación social, el rendimiento intelectual, el éxito económico, el consumismo, las satisfacciones sin límites, sino, por encima de todo, en el AMOR.

Porque si los seres humanos no crecen con amor ¿cómo podrán, después, CONFIAR en los demás y AMARLOS?

Nadie ha podido dar jamás lo que nunca ha recibido.