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martes, 12 de abril de 2016

Honrarás a tus maltratadores

"Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado,
para que sean prolongados tus días,
y para que te vaya bien
sobre la tierra que Jehová tu Dios te da."
Deuteronomio, 5:16
 

La familia no es sólo el grupo humano en el que nacemos y nos desarrollamos. La familia es una alianza que proporciona, o debería proporcionar,  amparo emocional, social y económico a todos sus miembros.  Pero es, ante todo, el núcleo sociopolítico de muchas civilizaciones y siempre será, en consecuencia, defendido por el poder.  Debido a ello y para que no lo olvidemos existen el día del padre, el día de la madre, las navidades y las leyes...  Nuestro código civil español, por ejemplo, en su artículo 142 y siguientes,  regula la obligación de proporcionar alimentos, habitación, vestido, asistencia médica y educación no sólo a los cónyuges e hijos, como es de sobra conocido, sino también a los hermanos en casos de extrema necesidad y a los padres, pudiendo ser tales obligaciones reclamadas judicialmente. Dichas leyes no tienen en cuenta, en principio, lo que sucede o sucedió en cada casa, y en cada corazón.

Porque, por ejemplo ¿qué sucede cuando una familia es patológica? ¿Qué ocurre cuando uno de sus miembros es víctima de un continuo maltrato visible o invisible? ¿Qué pasa cuando ese miembro, después de muchos años intentando ser un buen hijo/a,  desarrolla trastornos psicosomáticos y/o neuróticos? ¿Qué sucederá si, agotado de mostrarse dócil intentando ser escuchado, comprendido, querido, sólo obtiene más indiferencia, rechazo, dominación y agresiones? ¿Y si, tras infinitos esfuerzos por ser amado, perdidas ya todas las esperanzas,  no puede soportarlo más y  se atreve a alejarse de sus maltratadores...? Lo que ocurrirá es el inicio de un nuevo calvario.

Mucha gente piensa que, dando este portazo emocional,  todo se arregla. Que "muerto el perro, se acabó la rabia". Que quien se aleja olvida pronto y empieza a disfrutar plenamente de su vida. Que los que sufren realmente  son los padres  "abandonados", que no logran procesar su duelo porque "no entienden" lo que está ocurriendo y se desesperan con la "intolerable" conducta del huido, etc. Pero lo cierto es que su dolor no se debe, como habitualmente se cree, a la pérdida del vínculo amoroso con el hijo (que nunca existió y que, por otra parte, sólo desearía el bien de éste), sino a la pérdida del poder sobre la víctima. Aquí nos encontramos, una vez más, con la enorme fuerza  del  Cuarto Mandamiento, que invierte la realidad para justificarse: ¡victimiza a los padres y culpabiliza a los hijos!

Pero el maltratado, lejos de descansar tras adoptar la dificilísima decisión de alejarse de sus maltratadores, continúa sufriendo. Para empezar, nadie lo entenderá. Será cuestionado o topará con la indiferencia de su pareja, sus hijos, sus amigos  y, lo que es más grave, con muchos psicólogos moralistas y relativizadores que  le conminarán a "comprender y perdonar" a su familia. Nadie parece estar dispuesto a entender que la ruptura está muy lejos de ser un "capricho" trivial, sino el resultado de un largo y durísimo proceso emocional (con terapia o sin ella) que, tras grandísimos sufrimientos y con gran coraje, ha sido indispensable realizar para lograr la supervivencia psíquica. ¿Quién, si no, se alejaría de su familia? ¿Y cómo un torturado podría aliviar sus traumas junto a sus torturadores diarios?

En el caso de las familias muy patológicas, se añade el problema de algunos parientes que, lejos de resignarse al alejamiento del disidente, inician una cruel persecución contra él. Llamadas, presiones, chantajes emocionales, insultos, amenazas, culpabilización sin límites y, en algunos casos, incluso denuncias (p. ej., pleitos de los abuelos  exigiendo ver a sus nietos (ver). Ningún miembro familiar será capaz de defender al huido o, al menos, mantener una actitud neutral y respetuosa. De modo que enfrentarse a los maltratadores significa, de hecho, enfrentarse a todos sus aliados, es decir, quedarse completamente solo. Renunciar a toda pertenencia o ayuda emocional, económica o práctica por parte de la familia. Significa... la orfandad definitiva, el desamparo.

Esta carga es muy pesada para una persona maltratada y, por tanto, muy debilitada emocionalmente. Necesitará hacer acopio de todas sus mermadas fuerzas para soportar la situación... porque con cada nuevo contacto, con cada nueva humillación, con cada nueva ofensa y chantaje, se reabren una y otra vez sus heridas. Por eso el recién liberado, aunque siente un cierto alivio por la distancia que ha puesto con sus verdugos, sigue padeciendo un profundo malestar en el que se mezclan el miedo,  el odio,  la tristeza, la culpa y una constante autocuestionamiento: "¿estaré haciendo bien? ¿Me estaré equivocando? ¿Serán falsos mis recuerdos? ¿Estaré siendo cruel e injusto con mis padres...?". La mayoría de estas víctimas necesitarán todo el apoyo, comprensión y afecto que puedan lograr de sus personas de  confianza (¡si tienen la suerte de tenerlas!), pues les será muy, muy difícil sentirse seguras sin puntos sanos de referencia.

A pesar de la distancia y el tiempo, las heridas del maltratado nunca se "curarán" del todo. Ni siquiera cuando sus maltratadores mueran se librará la víctima de su tóxica influencia,  grabada para siempre en su corazón. A pesar de su consciencia, del todo indispensable, no logrará evitar a lo largo de su vida ciertas "recaídas emocionales". En tales casos, la persona volverá a enfadarse, deprimirse, sentirse hondamente cansada, sin remedio, incurable, torturada por cosas que pasaron quizá hace  ya décadas y que nadie, salvo ella misma, parece recordar.... Puede entonces caer en la tentación de  desear volver (como en los anuncios de Navidad), creyendo que así podrá por fin descansar y aliviar  su malestar constante. Pero, si lo hace, desgraciadamente será sólo para comprobar que nada ha cambiado y que nada cambiará nunca.

Vemos, pues, que pese a lo que digan ciertas noticias, articulos o sabidurías de Facebook y otros medios de comunicación, los "malos hijos" no son esos locos, esos perfectos sinvergüenzas que "abandonan a sus pobres padres" por egoísmo, capricho, irresponsabilidad, maldad... Son, muy al contrario, personas desesperadas que lo intentaron todo, sin éxito,  para ser respetadas y queridas, hasta que, para salvarse de la locura y con enorme coraje, no tuvieron más remedio que rendirse y huir. No es posible en las familias tóxicas, cargadas de violencias visibles e invisibles, ningún  diálogo, ninguna reparación. Así que ¡el chivo expiatorio que todos fabricaron consiguió emanciparse! Y esto es lo que todos callan, lo que todos odian. Estas víctimas liberadas no sólo luchan heroicamente contra sus familias (a las que dejan de pertenecer), sino contra toda la cómplice oposición social, que no comprende ni perdona a nadie, pues sólo exige comportamientos "correctos", bienpensantes, adocenados, enajenados, sin identidad propia.

Digámoslo de una vez por todas. Los "malos hijos" que huyen de sus familias, esas despreciadas "ovejas negras", no sólo sufrieron durante toda su infancia  y durante todo su largo proceso de concienciación y liberación, sino que, en lo referente a ese conflicto y con independencia de su crecimiento y bienestar en otros aspectos de su personalidad y de su vida, siempre quedará una dolorosa herida. Porque nadie puede acostumbrarse a carecer de lo que todo ser humano anhela con toda su alma: el amor sano de unos padres.

27 comentarios :

  1. estuy harto de mi madre de ss gritos de sus desprecios de sus golpes de sus borracheras y cuando no puedo mas y me escapo a casa de una tia todos me dicen que tengo que entenderla y perdonarla, que no está bien, pero yo no puedo tengo 16 años y nunca la vi bien a los demás les da lo mismo porque no la aguantan pero yo tengo que vivir con ella

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    1. Lamento tu situación, amargado. Es cierto que no es fácil encontrar con personas capaces de entender una situación así y la mayoría recurre a los argumentos de siempre para calmar y/o silenciar nuestras quejas. Pero que sea difícil no significa que sea imposible, siempre hay alguien que ha pasado por circunstancias parecidas y que sabe que sólo se perdona cuando el corazón nos lo pide, no porque el mundo nos lo imponga. No te canses de buscar ayuda, estando solo todo es mucho más difícil. Ánimo y un beso!

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    2. gracias se nota que es una buena psyco me gustaria conozerla algun dia

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  2. Dra. Olga Pujadas Armengol. Grandiosa labor la suya. Felicitaciones. Las organizaciones religiosas rechazan enfáticamente su artículo, aduciendo de faltos de fe, no creencia en el poder de su Dios, etc. He tratado con mi poquísimo conocimiento de la conducta humana y los traumas adquiridos en edad temprana, pero encuentro un total bloqueo en ellos y me siento triste por ello. Habrá alguna manera de que ellos me entiendan? Qué les digo? Tal parece que tienen sus mentes bloqueadas y solo quieren entender y aceptar lo que la Biblia les dice.
    Por su atención le quedo muy agradecido.
    Atentamente:
    Victor M. Aguilar

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  3. Gran trabajo el suyo Doctora. Quise discutirlo con un creyente en los mandamientos de y no entiendo porqué defienden con tanta vehemencia su tesis del perdón y el respeto a los padres aún cuando fueran unos malvados
    Con agradecimientos
    Víctor M. Aguilar

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    1. Porque así se lo dicta su fe, Víctor M. Lo que tú hiciste sería como intentar que un comunista comprenda las bondades del capitalismo y al revés. No se puede. Conciencia y fe son incompatibles. Porque precisamente las personas que se aferran a un dogma, espiritual, religioso, político e incluso deportivo, son las que no se atreven a vivir sin muletas y tú al intentar que comprendan les haces sentir en peligro, por eso se defienden. Muchas gracias por tus afectuosas palabras y por tus comentarios. Un saludo!

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  4. Me ha encantado su artículo porque refleja fielmente toda mi vida. Tengo 61 años y he tenido la valentía con ayuda de una psicóloga especialista en EMDR, de salir del maltrato vigente, si, a fecha de hoy por parte de un matriarcado(Mi madre, tia,hermana)Un clan familiar tan tóxico que me produjo secuelas de por vida. ¿Que hice mal? Fue mi eterna pregunta. Estas Navidades mi niño interior llamo por teléfono a mi madre, me siguió bronqueando y colgó el teléfono intentando hacerme culpable nuevamente con su manipulación. En mi caso la familia fue y es mi peor pesadilla.

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    1. No hiciste nada mal, Paco. Sólo que tuviste la desgracia de nacer y crecer en una familia muy patológica, pero eso ahora ya lo sabes... Así que sólo puedo darte la enhorabuena a ti por tu enorme coraje al enfrentarte a ello y también a tu psicóloga por su buena labor contigo... Muchas gracias por querer compartirlo aquí. Ánimo en tu proceso!

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  5. Dra. gracias por tan importante labor cada articulo suyo me ayuda a comprender lo que pasa en mi vida,gracias nuevamente.

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  6. He escuchado que todo llega en el momento perfecto, esta información es justo lo que está pasando con mi esposo, él... Maltratado por su familia, padres y hermanos acaba de separarse de ellos. Mi pregunta es... Yo como su esposa como hago para poder entender y comprender esa nueva forma de comportamiento. Esta triste, enojado, distante, creo que hasta maltratando a nuestros hijos, me preocupa por que siento que no solo puede pasar el divorcio con su familia de origen, si no también de la familia que formamos juntos. Que puedo hacer? Espero una respuesta a mi pregunta... Soy una ama de casa en un gran problema... Gracias 😘

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  7. HOLA OLGA LEYENDO ESTE INTERESANTE ARTÍCULO PARA QUIENES HEMOS VIVIDO AÑOS DE NUESTRAS VIDAS SIENDO CHIVOS EXPIATORIOS DE NUESTRA FAMILIA Y ADEMÁS DE OTROS FAMILIARES A MI ME TOCO CUIDAR A LA MAYORÍA EN SUS ENFERMEDADES ,SUELE SUCEDER QUE POR LIBRARNOS DEL CALVARIO DE UNA U OTRA FORMA CAEMOS CON OTROS MALTRATADORES Y PROLONGAMOS INCONSCIENTEMENTE EL DOLOR ME PODRÍA DECIR SI ESTOY EQUIVOCADA O NO












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  8. Fantástico artículo. Quiero exponer mi punto de vista, ya que estoy convencida de que la solución es el amor a uno mismo y el perdón, pero no el perdón de la doctrina católica, sino la comprensión de que unos padres maltratadores con toda seguridad no recibieron amor en su infancia y no saben darlo a sus hijos. El perdón no significa que lo que hicieron estuvo bien y que decides olvidarlo y actuar como si nada hubiera pasado. El perdón consiste en comprender y aceptar que todo eso que sufriste te ha hecho ser la persona fuerte y maravillosa que eres ahora. El perdón es soltar la carga del odio que solo te hiere a ti mismo y avanzar en tu vida. El perdón significa que me amo y me alejo de quien no me trata bien pero sin rencor ni deseos de venganza en mi corazón porque ellos no supieron amarme pero yo no voy a repetir su historia con mis hijos. El perdón surge del amor propio, de la autoestima que me hace saber que soy una persona valiosa y merezco se tratada como tal. Me amo como para marcharme, pero os comprendo como para no recordar con lágrimas lo que me hicistéis pasar. Gracias por enseñarme a valorarme y a quererme, gracias por enseñarme que soy capaz de salir adelante por mi mismo, gracias por enseñarme todo lo que no se debe hacer con los hijos porque os aseguro que a los míos los llenaré de amor y gracias por enseñarme a perdonar, porque llegados a este punto me doy cuenta de que no hay nada que perdonar, todo fue aprendizaje y superación. Y gracias a vosotros hoy me quiero con locura y tengo un valor y una fortaleza a prueba de bombas. Gracias por enseñarme lo que es el verdadero amor, porque cada segundo que paso con mis hijos y con las personas que me quieren es un día en el paraíso. Gracias papá, gracias mamá y hasta siempre. Con todo el amor, vuestra hija.

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  9. Mil gracias por el artículo, en mi caso no son mis padres, si no mi hermano, y tomar la decisión es muy difícil pero llega un momento que es necesaria, mi momento de inflexión ha sido ahora, voy a ser mamá y no quiero transmitirle esto a mi hija, quiero que sea libre y sin culpabilizarse, de alejarse de toda persona que le haga daño incluida su familia, nadie merece desprecios constantes. Gracias

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  10. Entonces ....si alejarse no es solución. Y si te acercas, tampoco cambian las cosas en una familia toxica. Que solución se propone?

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  11. Aqui lo que se dice es que "las heridas del maltratado nunca se "curarán" del todo" y que no podrá evitar a lo largo de su vida ciertas "recaídas emocionales"... y eso es verdad. Yo hice una terapia bastante larga y ahora tengo pareja, trabajo, amigos, un hijo precioso, soy mucho más feliz que antes, no tiene ni punto de comparación, pero de vez en cuando me siento triste por ser huérfano y por todo lo que he vivido. Pero me parece normal, he mejorado un infinito y entiendo ese resto de dolor, porque no creo en los milagros y porque nunca será igual una persona querida que una persona maltratada aunque mejore. Como tampoco es igual una persona sana que una persona que ha tenido un accidente grave del que se ha recuperado, quedan secuelas, cicatrices. Para mi este artículo es un referente, lo cuenta muy bien, con muchos matices, diciendo la verdad y sin dar falsas esperanzas como hacen la mayoría de terapias. Y yo soy de los que agradezco la verdad, no de los que pido que me mientan. Así que mi agradecimiento y admiración a su autora. Sabe de lo que habla.

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  12. La frase de Marcos: "como tampoco es igual una persona sana que una persona que ha tenido un accidente grave del que se ha recuperado, quedan secuelas, cicatrices" resume magistralmente lo que veo cada día en mi consulta y quise expresar en este artículo. Se puede crecer (si la persona realmente lo desea y se implica a fondo en un trabajo terapéutico serio, imprescindible en estos casos), se puede conseguir una vida satisfactoria junto a otras personas, pero algo de dolor (dependiendo del nivel del maltrato sufrido) siempre queda. Y no es ético, desde mi punto de vista, engañar a las víctimas.
    Muchas gracias por vuestros comentarios Kora, Paula, Cristina, anónimo, Gloria y Marcos. Y a los que me planteáis vuestros casos o los de vuestros allegados, como habréis leído en las normas, no los respondo ni aquí, ni tampoco en FB.
    Un afectuoso saludo a todos.

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    1. Kintsugi: cuando lo roto es más bonito y las cicatrices no solo no se tapan sino que se adornan con oro para hacerlas más visibles.

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  13. Muchas gracias Olga. Un saludo de un "accidentado" bastante feliz :-)

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  14. Hola me totalmente identificada con este articulo y no hace mucho se lo explike a mi madre despues de muchos intentos de hacerle ver lo que me siena mal que me diga....purs viendo que incluso va a peor con sus criticas, reproches e intentos de dirijir mi vida...le explique q mi capacidad de aguante acabo y me despedia d ella....su respuesta fue q soy mala y que estoy sola por ello....en fin en su linea y tratando de humillarme....mi respuesta: "que te vaya bien"...se finí

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  15. ¡Muchísimas gracias Olga, y muchísimas gracias a todos los testimonios!
    Con 50 años he decidido afrontar mi orfandad. Estoy extenuada y no dejo de llorar, pero voy a seguir con mi decisión de alejarme de mi no-familia, de cuidar amorosamente de mí, de intentar no escuchar los cantos de sirena que me llevan a buscar una y otra vez a «mami» y «papi» (que nunca tuve); de evitar sentir compasión por ellos «pobre mami/papi», en vez de por mí; de encubrirlos como siempre; de ocultarme ese enorme boquete en mí; en suma, de darles la razón, porque «nada de todo eso sucede ni ha sucedido»; de intentar resolver el conflicto del amor que siento por ellos a pesar de todo —aunque me temo que eso es una idealización de «papi» y «mami», y de negar la auténtica orfandad, y volver así al bucle de encubrirlos, de creer que sí me quieren, de recuperarlos, etcétera.
    Ante el conflicto de quererlos, mi psicóloga me dijo que les quería por las cosas buenas. Eso me ayudó en un principio, pero no a largo plazo, porque ha hecho que me haya seguido aferrando a la supuesta, deseada reciprocidad: «algo de bueno tendrán», «sí que me quieren, en realidad»; es decir, «pueden cambiar». O «si me quieren algo, se esforzarán por dejar de hacerme daño, para que no me pierdan, para que no acabe suicidándome», etcétera.
    Y en este punto estoy, destapando la horrorosa verdad, mirando la herida horrible de ver y persistiendo en mi decisión de irme de ahí, porque quiero la vida, porque me quiero a mí. <3

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  16. Gracias por este articulo.

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  17. Muchas gracias a todos por compartir experiencias tan íntimas, en este post y en otros... Vuestros mensajes son muestras de distintos momentos, de diferentes maneras de hacer "el viaje" que animan, que hacen comprender y a veces consiguen calmar un poco la soledad y el miedo de los que os leen. Gracias de nuevo y besos!

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  18. Gracias Olga. Gracias por expresar tan bien mi propia realidad, gracias por reflejar tan claramente mi calvario, gracias por hacerme ver que no so la unica. Gracias por definir en palabras tantos sentimientos. Gracias a todos por vuestros comentarios. Gracias, de verdad, en momentos de desesperación me habeis ayudado. Nunca se supera del todo, sigue siendo muy duro peroantes era peor. Gracias

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  19. Excelente artículo.
    Plasma tal cual es y nunca pude expresar.
    Vivir con la desaprobación permanente es un atentico calvario.
    Mis felicitaciones.

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  20. Gracias Olga por tu artículo, eres de las pocas profesionales que se atreven a decir las cosas como son. Mi madre se volvio tras la muerte de mi padre una viuda alegre que metio al poco a un maltratador de manual en mi casa. Fue una persona tenaz que me insultaba con desprecios casi a diario y que casi me destroza la vida, la autoestima me la hundió. Me ha costado muchisimo tiempo llegar a la conclusión de que si mi madre me hubiese querido de verdad no lo habría permitido y ahora veo con claridad que incluso apoyó y secundó a esta persona. Fueron para mi muchos años de calvario en silencio hasta que no pude más y me marché. Como muy bien explicas en tu artículo fue cortar con ellos por evitarme mas sufrimiento y desequilibrio pues este tipo de maltratadores confunden a la persona para someterla psicológicamente y en mi caso no tenian limites el objetivo era hundirme y estar ahi de esclava para ellos, hablarlo era inútil porque me trataban como una lunática e incluso me trataban peor, y la familia (primos, tios) todos se esfumarón con ellos. Me he visto desde esa punto de vista completamente sola. Incluso una vez trate de hablar con un miembro de la familia y no sólo fue inutil sino que estaba prevenido por ellos y la lunática era yo que me lo inventaba todo. Así que no me ha quedado otra que empezar desde cero y no sin muchisimo dolor porque todos esos años intenté hablar con mi madre, arreglarlo explicarle, para nada. Simplemente no escuchan lo que no les interesa y te ignoran. La he visto en alguna ocasión en estos años a mi madre, no sólo me mira fatal sino que da la impresión de parece que yo le hecho una afrenta gravisíma, que la he traicionado o algo por el estilo por marcharme pero por su parte ni un gesto de acercamiento ni un hija mia ¿cómo estas? Nada. Por eso al comprobar que solo le importa ella y su bienestar y muy poco lo que haya podido pasar o no conmigo la doy por pérdida, y es mi madre.

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  21. Mi problema con mi madre es que la tengo que "cuidar" y además tengo una hermana discapacitada mental. Últimamente esto me crea grandes conflictos, sobre todo con el resto de mis hermanas, muy celosas y competitivas, y que tratan de deshacerse de mi pero sin ser conscientes de la labor que hago. Me gustaría alejarme de todo ello, pero francamente, no se como hacerlo. Ha sido la tónica constante a lo largo de mi vida. Mi madre siempre ha sido muy tóxica pero hoy en día me apaño, hay un respeto mutuo. Pero también quiere ver y estar con sus otras hijas, lógicamente. Son estas inevitables reuniones familiares las que no soporto. Si dependiera únicamente de mi, ya no estaría ahí.

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  22. Excelente, lo hice junto con mi esposo y 4 hijos, acompañados de un proceso psicoterapeutico y pese a lo duro que es, la libertad y el bienestar so increíbles e invaluables. Gracias por este artículo

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