¿Qué es una terapia milleriana?

No deja de sorprenderme que Alice Miller, aunque bastante conocida como escritora especializada en las consecuencias del maltrato infantil, no haya generado un enfoque terapéutico basado precisamente en la prevención de dicho maltrato. Sí podemos encontrar algunos terapeutas que la mencionan, o que afirman conocer sus libros, pero muy pocos declaran de forma explícita que su enfoque terapéutico incluya alentar a sus pacientes a afrontar su historia familiar y revivir/expresar lo reprimido al respecto, como requisito principal para sanar sus heridas y, por tanto, prevenir su fatal transmisión a sus hijos y otras personas. Parece, en fin, que los trabajos de Alice Miller han quedado reducidos a meros instrumentos teóricos, manuales para comprender y prevenir el maltrato infantil, pero no ha llegado a inspirar algún método terapéutico práctico para trabajar, aquí y ahora, con las víctimas de cualquier clase de patología o maltrato familiar.

Ni siquiera parece, en mi opinión, que muchos de sus lectores entiendan en profundidad sus ideas. Por ejemplo, muchos de los que acuden a mí lo hacen muy confundidos, mezclando a Alice Miller con todo tipo de teorías espirituales, religiosas, etc., a veces tan opuestas al análisis milleriano como las famosas constelaciones de Hellinger o el método Ho'oponopono, meras técnicas encubridoras centradas en la búsqueda del perdón y la reconciliación familiares. Otros provienen de terapeutas que sí abordaron las problemáticas familiares, pero siempre de modos "light", sutilmente moralizantes (cognitivistas, positivizadores, etc.), sin atreverse a afrontar la realidad familiar con todas las consecuencias que pudieran derivarse de ello. Estos clientes parecen usar a Miller como mero alivio intelectual, como una autora más del prolífico cambalache del género de Autoayuda. Por eso muchos de sus "seguidores", cuando les señalo que lo terapéutico no es leer sus libros sino un trabajo de introspección y afrontamiento emocional de sus problemas, o cuando descubren que el "testigo cómplice" del que habla Miller no es un mero paño de lágrimas para quejarse sin fin de sus sufrimientos, sino un guía hacia el valiente descubrimiento de las causas y remedios de esos sufrimientos, abandonan la terapia.

Por todo esto y según mi experiencia, creo necesario definir lo que es (o debería ser) una psicoterapia milleriana. Las ideas necesarias para ello nos la proporciona la propia Alice Miller. Por ejemplo (1):

"Las distintas estaciones en la vida de la mayoría de los hombres son: 1) siendo un niño pequeño recibir heridas que nadie considera como tales; 2) no reaccionar con ira ante el dolor; 3) testimoniar agradecimiento por los llamados "actos bien intencionados"; 4) olvidarlo todo; 5) al llegar a la edad adulta, descargar la ira acumulada en otras personas o dirigirla contra uno mismo."

"El auténtico perdón no bordea la rabia sin tocarla, sino que pasa a través de ella. Sólo cuando pueda indignarme por la injusticia que cometieron conmigo, cuando advierta el acoso como tal y pueda reconocer y odiar a mi perseguidor como tal, sólo entonces se me abrirá realmente la vía del perdón. La ira, la rabia y el odio reprimidos dejarán de perpetuarse eternamente sólo cuando la historia de los abusos cometidos en la primera infancia pueda ser revelada."

"El hecho de aceptar y vivir reproches provenientes de la primera infancia no supone tener que volverse una persona resentida, sino exactamente lo contrario. Pues al tener la posibilidad de vivir estos sentimientos, dirigidos en principio contra los propios padres, ya no hará falta recurrir a personas sustitutivas para provocar la abreacción. Sólo el odio que se siente por personas sustitutivas es infinito e insaciable porque en el plano consciente el sentimiento ha sido separado de la persona a la que originalmente iba dirigido."

"Quien no es capaz de condenar inequívocamente lo malvado, lo pérfido, lo rastrero, lo perverso y lo hipócrita, se halla carente de orientación y sometido al imperativo de repetir ciegamente a su vez lo que vivió en su propia carne."

"Tan pronto como el ser humano deja de estar forzado a eludir la verdad, se le abre, en el fondo, todo un mundo de posibilidades."

Por tanto, he aquí, en mi opinión, los factores que deberían integrar una terapia basada en los descubrimientos de Alice Miller.


PSICOTERAPIA MILLERIANA


1. Método

1. Análisis psicodinámico. Examinar en términos psicodinámicos las quejas, síntomas y dificultades del paciente en busca de todo aquello (vivencias actuales y pasadas, emociones reprimidas, bloqueos, etc.) que pueda estar alimentándolos. (Si no hay quejas concretas, o si las fuertes resistencias de la persona le impiden sentir, recordar, verbalizar, etc., entonces esta terapia no será posible y habrá que sustituirla por otros enfoques).

2. Concienciación. Alentar a la persona a identificar, recordar y/o expresar mediante técnicas diversas (diálogo, tests, dibujos, ejercicios) todo aquello que la dañó en el pasado (infancia) y el presente.

3. Acompañamiento. Acompañar y guiar al paciente en su difícil proceso de revivir, aceptar y verbalizar todo sentimiento o emoción, cualquiera que sea, que vaya surgiendo a lo largo de la terapia. Apoyarlo en cualquier decisión personal o familiar que pueda derivarse de ello.

4. Refuerzo. Ofrecer al cliente: 1) atmósfera totalmente neutra (es decir, ni moral, ni espiritual, ni prejuiciosa a favor o en contra de la familia); 2) apoyo psicoafectivo incondicional; 3) orientación cognitiva y/o conductual; 4) reconstrucción de la autoimagen y autoestima; 5) apoyo a sus libres decisiones.


2. Requisitos del consultante

  • Capacidad de introspección y cuestionamiento familiar.
  • Deseo de conocimiento.
  • Confianza y vinculación con el terapeuta.
  • Valentía.
  • Compromiso con la terapia..
  • Renuncia a pseudoayudas paralelas (ya sean de tipo psicológico, "espiritual", etc.).


3. Requisitos del terapeuta

  • Haber pasado personalmente un proceso "milleriano" similar.
  • Implicación personal.
  • Honestidad intelectual y profesional (p. ej., no iniciar el proceso si no es viable, no prolongarlo más de lo indispensable, no inducir al paciente a objetivos predeterminados, no prejuzgarlo ni adoctrinarlo; etc. (2)

Hay que destacar que, según esta descripción de una "Terapia Milleriana", desgraciadamente no todas las personas son aptas para realizarla. Alice Miller no es ninguna panacea (como tampoco lo es ninguna otra forma de terapia). Por ejemplo, hay personas cuyos daños y sufrimientos son tan extremos que de ningún modo soportarán un afrontamiento milleriano de sus vidas. También hay terapeutas que, ya sea porque no solucionaron sus propios problemas biográficos, ya sea porque tienen hijos y ello les condiciona mucho, etc., sufren serios problemas inconscientes con el Cuarto Mandamiento. Etc. De modo que, muy al contrario de lo que a todos nos gustaría, la psicoterapia milleriana no es aplicable a todas las personas.

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Estoy convencida de que, mientras exista el culto social al Cuarto Mandamiento, una psicoterapia genuina está aún pendiente de nacer. Alice Miller fue una precursora de ello. Pero hacen falta ahora muchos, muchos profesionales de la psicoterapia que, liberándose de sus propios mitos familiares, sean capaces de liberar a otras personas. O al menos de no obstaculizar el desarrollo de las víctimas con ideologías basadas encubiertamente en culpar a aquéllas y "perdonar" y absolver a sus victimarios. Jamás las heridas infectadas se curarán cubriéndolas con más y más vendas, sino sólo retirando todas ellas y desinfectando en profundidad el daño a la luz de la verdad y la consciencia.

Ojalá este artículo anime a algunos profesionales a emprender este camino y, dentro de no mucho tiempo, sea más fácil hallar terapeutas millerianos, "testigos iniciados" cuya vocación sea acompañar y aliviar a todos los maltratados que lo soliciten. Por el bien de ellos mismos y de sus hijos. Y por nuestro propio bien social.

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1. Véase "Por tu propio bien" (p.110, 240, 243) y "El saber proscrito" (p. 148, 183), entre muchos otros, de Alice Miller.

2. Véase "¿Cómo encontrar el/la terapeuta que me conviene?", de Alice Miller.