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miércoles, 25 de noviembre de 2015

¿Qué es una terapia milleriana?

No deja de sorprenderme que Alice Miller, aunque sobradamente conocida como escritora especializada en la difusión de las consecuencias del maltrato infantil, etc., no haya generado un enfoque terapéutico basado en sus teorías. Sí podemos encontrar algunos terapeutas que la mencionan, también a otros que afirman conocer sus libros, pero a la hora de la verdad ninguno (excepto José Luis y yo) declara de forma explícita que su enfoque terapéutico incluya alentar a sus pacientes a enfrentarse a su propia historia, sentir y expresar lo reprimido, revivir su dolor para sanar sus heridas y no repetir así (con los demás y con ellos mismos) el maltrato sufrido de manos de sus padres. No los hay, o al menos no se dan a conocer, tal como hemos podido comprobar durante años en nuestro vano empeño por hallar colegas afines a nuestro trabajo milleriano, y como también nos informan las personas que acuden a nuestras consultas.

En cualquier caso, parece que los trabajos imprescindibles de Alice Miller han quedado reducidos a meros instrumentos teóricos, refugios intelectuales, manuales para comprender y prevenir el maltrato infantil, pero nunca han llegado a constituir la base de algún método terapéutico capaz de ayudar, aquí y ahora, a la multitud de adultos que sufren cada día las consecuencias de una infancia dañada y que, en muchos casos, también maltratan por ello a sus familias. Sin embargo, en mi opinión, el valor principal de los libros de Alice Miller es precisamente su intención de concienciar a los individuos y, por extensión, a toda la sociedad, de que las consecuencias del maltrato infantil, si no se pone remedio, duran toda la vida y se transmiten de padres a hijos. Es, por tanto, sorprendente y muy decepcionante el clamoroso vacío terapéutico que existe en relación a Alice Miller.

Tampoco hay evidencias de que, al menos una parte de sus lectores, entienda en profundidad sus ideas. Muchos de los que acuden a nosotros lo hacen muy confundidos, mezclando a Alice Miller con todo tipo de teorías espirituales, religiosas o nueva era, a veces tan opuestas como las famosas constelaciones familiares de Hellinger o el método Ho'oponopono, que sólo pretenden la domesticación de la víctima y obtener su reconciliación y perdón. Los libros de Miller sólo son, para muchos, una interesante lectura más en el prolífico e inagotable cambalache del género de la autoayuda. Y es que, como hemos dicho en muchas ocasiones, una cosa es leer y otra muy distinta es atreverse a concienciar. Así, muchos de los seguidores "millerianos" que he tratado, cuando se dan cuenta del difícil trabajo que les aguarda, abandonan pronto la terapia. Buscaron un testigo cómplice pero, cuando lo hallaron, no pudieron (o más bien no quisieron) soportar el proceso e intentaron sólo utilizarlo como un paño más de lágrimas. Tal vez un poco más intenso e interesante que otros, sí, pero sólo destinado a seguir hablando una y otra vez de sus problemas sin dar ningún paso real para solucionarlos.

Por todo esto, he creído necesario definir lo que, en mi opinión y desde nuestra experiencia, es (o debería ser) una psicoterapia milleriana. Las ideas de Alice Miller nos proporcionan abundantes inspiraciones para ello. Por ejemplo:

"Las distintas estaciones en la vida de la mayoría de los hombres son:
1) siendo un niño pequeño recibir heridas que nadie considera como tales
2) no reaccionar con ira ante el dolor.
3) testimoniar agradecimiento por los llamados "actos bien intencionados"
4) olvidarlo todo
5) al llegar a la edad adulta, descargar la ira acumulada en otras personas o dirigirla contra uno mismo."

"El auténtico perdón no bordea la rabia sin tocarla, sino que pasa a través de ella. Sólo cuando pueda indignarme por la injusticia que cometieron conmigo, cuando advierta el acoso como tal y pueda reconocer y odiar a mi perseguidor como tal, sólo entonces se me abrirá realmente la vía del perdón. La ira, la rabia y el odio reprimidos dejarán de perpetuarse eternamente sólo cuando la historia de los abusos cometidos en la primera infancia pueda ser revelada."

"El hecho de aceptar y vivir reproches provenientes de la primera infancia no supone tener que volverse una persona resentida, sino exactamente lo contrario. Pues al tener la posibilidad de vivir estos sentimientos, dirigidos en principio contra los propios padres, ya no hará falta recurrir a personas sustitutivas para provocar la abreacción. Sólo el odio que se siente por personas sustitutivas es infinito e insaciable porque en el plano consciente el sentimiento ha sido separado de la persona a la que originalmente iba dirigido."

"Quien no es capaz de condenar inequívocamente lo malvado, lo pérfido, lo rastrero, lo perverso y lo hipócrita, se halla carente de orientación y sometido al imperativo de repetir ciegamente a su vez lo que vivió en su propia carne."

"Tan pronto como el ser humano deja de estar forzado a eludir la verdad, se le abre, en el fondo, todo un mundo de posibilidades." (1)

A partir de todo esto, he aquí, desde mi punto de vista, los factores que deben integrar una terapia basada en los descubrimientos de Alice Miller.


PSICOTERAPIA MILLERIANA


A. Técnicas

1. Análisis Psicodinámico. Analizar las quejas, síntomas y dificultades actuales del paciente en busca de todo aquello (vivencias actuales y pasadas, emociones reprimidas, bloqueos, etc.) que pueda estar alimentándolos. (Si no hay quejas concretas, o si las fuertes resistencias de la persona le impiden sentir, recordar, verbalizar, etc., entonces tal proceso no podrá realizarse y habrá que sustituirlo por otros métodos terapéuticos).

2. Concienciación. Ayudar a la persona mediante técnicas diversas (diálogo, tests, dibujos, ejercicios) a percatarse, recordar, identificar todo aquello que lo dañó en el pasado y/o presente.

3. Expresión. Alentar al paciente, mediante los recursos mencionados, a aceptar, sentir y expresar sus emociones, cualesquiera que éstas sean, a medida que vayan surgiendo a lo largo del proceso. Para ello será preciso, a menudo, buscar también otras vías de expresión (p. ej., teatro, deporte, danza, pintura, literatura...).

4. Refuerzo. Ofrecer siempre al paciente: 1) apoyo psicoafectivo; 2) reorientaciones cognitivas y/o conductuales; 3) reconstrucción de su autoimagen y autoestima; 4) estímulo en su posible búsqueda de relaciones emocionalmente más sanas y/o nuevos caminos de autorrealización; etc.


B. Requisitos por parte del consultante
  • Comprensión/confianza en la naturaleza y fines de la terapia.
  • Capacidad de introspección.
  • Pasión por descubrir sus verdades íntimas.
  • Confianza/vínculo sano y cordial con el terapeuta.
  • Valentía.
  • Compromiso con la terapia, capacidad de trabajo.
  • Renuncia a moralismos o cualquier tipo de ayudas psicológicas o espirituales paralelas.

C. Requisitos por parte del terapeuta

  • Haber pasado personalmente un proceso "milleriano" similar.
  • Ausencia de moralismos y prejuicios "pro-parentales", "pro-conciliatorios", etc.
  • Implicación personal.
  • Honestidad intelectual y profesional (p. ej., 1) no iniciar el proceso si no es viable; 2) no prolongarlo más de lo indispensable; 3) no inducir al paciente a tomar decisiones concretas; 4) no prejuzgarlo ni adoctrinarlo; etc. (2)

Éste sería, en fin, el resumen de un método milleriano para ayudarnos a realizar ese apasionante y sanador viaje interior capaz de liberarnos de la pesadísima carga emocional de los secretos. De todo aquello que nunca nos atrevimos a reconocer ante nosotros mismos ni ante los demás, y que por ello siempre nos generó todo tipo de síntomas y sufrimientos.

***

Creo que es de vital importancia que, venciendo ese "Cuarto Mandamiento" tan enraizado en nuestra sociedad, empecemos a considerar a Alice Miller no sólo como una escritora y divulgadora inteligente, sino también como la precursora de un método terapéutico que podría extenderse... si un número suficiente de profesionales se atreviesen a ello. Las terapias convencionales no son suficientes, pues el nivel de maltrato familiar y social no sólo no decrece, sino que aumenta, y seguirá haciéndolo hasta que seamos capaces de mirar de frente la raíz del problema y dejemos de culpar a las víctimas y obligarlas a callar y perdonar. Las heridas infectadas no se curan poniendo unas vendas sobre otras, sino retirando todas ellas y desinfectando en profundidad el daño. Es y siempre ha sido así.

Ojalá este artículo anime a muchos profesionales a emprender este camino, de manera que, dentro de no mucho tiempo, sea más fácil hallar "terapeutas-testigos iniciados" cuya vocación sea la de acompañar y aliviar a todos los maltratados que lo soliciten. Por nuestro propio bien social. Y por el de nuestros hijos.

__
1. Véase "Por tu propio bien" (p.110, 240, 243) y "El saber proscrito" (p. 148, 183), entre muchos otros, de Alice Miller. 

2. Véase "¿Cómo encontrar el/la terapeuta que me conviene?", de Alice Miller. 

3 comentarios :

  1. Quiero saber esto: Todo problema emocional deriva, de acuerdo a la escuela milleriana, de algún maltrato infantil? Qué tal si se han vivido situaciones dolorosas DE ADULTO? O será que, de haber tenido una infancia sana, hubieras "digerido" mejor esas situaciones de adulto? Y existen problemas emocionales derivados de causas orgánicas? Conoce algún terapeuta milleriano en Paraguay? Gracias.

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    1. Hola Alexei,

      Como explico en el artículo no existe ninguna "escuela milleriana", sólo terapeutas (como José Luis Cano, yo y suponemos que algún otro que lamentablemente no conocemos) que aplicamos en nuestras terapias lo que hemos aprendido en los libros de Alice Miller, cuya lectura te recomiendo. En cuanto a tus preguntas te las respondes tú mismo: cuando una persona ha sido querida y "biencriada" será emocionalmente fuerte y podrá, por tanto, afrontar mucho mejor cualquier problema que se le presente. El maltrato, las carencias, producen una especie de anorexia emocional, un sufrimiento, que si no se trabaja, hace que todo sea más difícil. Un saludo.

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  2. Con este escrido demuestra ud. conocer la obra de Alice Miller y que es ud una mujer muy valiente al decir cosas asi y con su trabajho.
    Yo tendría que hacer una terapia asi pero tengo miedo aun vivo con mi madre quye me humilla cada duia pero dependo de su dinero.

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