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lunes, 8 de abril de 2013

CASOS REALES: ¡Dejadme en paz!

Carta a unos padres abusivos

Por Pandora

Siempre la misma historia: lo que yo necesito no importa, sólo os importa lo que vosotros queréis. Por eso hoy os escribo para deciros unas cuantas cosas… Y lo hago porque ya estoy harta de callar, de escapar, de aguantar, de forzarme a ser paciente y razonable...  Lo hago porque estoy cansada. Y porque, después de tanto tiempo... ¡AHORA ME TOCA A MÍ!

"MAMÁ". Me he pasado toda la vida haciéndote de psicóloga y enfermera, cuando deberías estar en tratamiento psiquiátrico desde hace décadas, en lugar de convertirte en una yonki de las pastillas  y vomitar sobre mí...

Me has usado como confidente de tus problemas sexuales y de pareja, de tus fantasías y tonteos con otros hombres, de obligado contenedor de tus histerias y nerviosismos… Me has contado con pelos y señales todos tus sueños, especialmente aquellos en los que yo y mis tres hermanos aparecíamos muertos.  En tus arrebatos de furia (aterradora para una niña pequeña) blandías ante mis ojos cuchillos o tijeras amenazando con matarte o con matar a los demás... Siempre, durante toda la vida has hablado durante horas, días o años sin tranquilizarte, sin importarte que tuviéramos que escapar de casa para no oírte más... Eres una mujer insoportable, dominante y manipuladora que sólo vives para  conseguir, a cualquier precio, un simulacro de “familia feliz”. Una mujer que siempre me has dejado sola, que jamás me has defendido ante nada ni ante nadie (cosa que sí haces con tus otros hijos, sobre todo con el que parece tu novio). Y cuando me has visto harta de ti, no has dudado en perseguirme, en agredirme e intentar someterme. Has hecho que tu marido (sí, ¡ese con el que te llevas tan mal!) me llame para convencerme de volver al redil y ante mi nueva negativa has mostrado tu carácter violento (como cuando golpeabas los capós de los coches o te peleabas con los vecinos y los amenazabas a gritos o dejándoles anónimos en los buzones) insultándome, gritándome o colgándome violentamente el teléfono. Una mujer perturbada que no puedes soportar tu realidad. Porque tu única realidad es ¡entérate de una vez, "mamá"! : ¡un matrimonio de mierda, cuatro hijos a los que has destrozado y que no te aguantan más!

"PAPÁ".  También he ayudado siempre a un padre egocéntrico, encerrado en sí mismo e incapaz de cuidar de nadie, pero que, a pesar de todo, ante mis ojos era un poco menos malo que mi desquiciada madre. Sabía que mirabas demasiado a otras tías (mi celosísima madre se encargaba de contármelo con pelos y señales) y que me usabas ya desde muy pequeñita cuando os peleábais y ella se escapaba de casa. Me enviabas a buscarla (una niña sola y ¡de noche!) y ella me recibía histérica, llorando y abrazándome.  Siempre he sabido que eres un hombre castrado, materialista y  que todo lo que no sea decirte lo listo y guapo que eres,  te molesta. Necesitas imponer tu santa voluntad a toda costa, pese a quien pese y caiga quien caiga. Eres un hombre  increíblemente desagradecido que nunca has querido a nadie. Más de una década ocupándome de TODOS tus negocios y JAMÁS has sido capaz no de pagarme, sino de decirme una sola vez "gracias". Eres tan sádico que aún te diviertes recordando las bromas que me has gastado toda la vida, sobre todo las referidas a mi cuerpo, y reconoces con desfachatez que era toda una tentación meterse conmigo porque era una niña gordita y muy "buena", a tus ojos ¡una perfecta tonta!  ¡Amor de padre! Sí, me quieres tanto que un día  que llegué demasiado tarde por la noche me dijiste, sin ninguna pregunta, sin ningún diálogo, sin ninguna advertencia, sin nada, me dijiste que, o te obedecía, o que me fuese de TU casa. Y cuando me fui de TU casa, me despediste en la calle, sin mirarme, porque estabas charlando con un vecino. Jamás me telefoneaste para interesarte por mí. Sólo lo hiciste cuando las peleas de mi madre conmigo arreciaron. Entonces sí me llamaste, pero sólo para reprocharme mi comportamiento, para que te obedeciera…

Pero lo que jamás pude imaginar es que, además de todo esto, fueses capaz de vociferar, insultarme abiertamente, mandarme repetidamente a la mierda y prohibirme volver a llamaros jamás. Después todavía me escribiste una carta durísima, sin NINGÚN sentimiento, sólo para “remachar” chulescamente tus cosas, “demostrar” tu inocencia y repetirme que sólo yo soy la culpable de todo. ¡Y encima tuviste la prepotencia de decirme que.. “vosotros me perdonáis..."!

MIS 3 "HERMANOS". Podría también hacer una lista enorme de todos vuestros desprecios y abusos hacia mí desde niña, pero ¿de qué iba a servir? Naturalmente diréis que “no recordáis nada”, o que “no hay para tanto”... Lo que sí diré es que toda la vida os habéis aprovechado de mis favores (o lo habéis intentado), aunque vosotros JAMÁS habéis hecho NADA por mí, ni me habéis defendido, ni me habéis mostrado ningún cariño, y ni siquiera me habéis dado algún “gracias”... En el fondo, os considero también, como yo, víctimas de nuestros padres... Cuando el árbol está enfermo, todos sus frutos también lo están.

***

Sí, he tardado muchos años en hablar, en reprocharos todo esto, y ha sido un tremendo error por mi parte. Hace ya mucho tiempo que debería haberlo hecho. Podría escribir muchísimas otras cosas, porque tengo una memoria excepcional (“¡cuidado con ésta, que tiene mucha memoria!,” advertías, mamá, a la gente). Vuestra memoria, en cambio, es mala, muy mala, porque necesitáis OLVIDAR todo lo que no soportáis.

Después de esta carta, ya no tengo nada más que deciros. He perdido demasiados años de mi vida atrapada, luchando entre mis deseos de tener una familia que me quisiera, y mi necesidad de ESCAPAR de vuestro sadismo, de vuestras manipulaciones, de vuestras burlas y desprecios, de vuestras agresiones… Así que YA BASTA.

No quiero en mi vida a gente que nunca me ha respetado ni se ha preocupado lo más mínimo por mis necesidades y deseos. No quiero en mi vida a gente que no le gusta NADA de mí (ni mi cuerpo, ni mis ideas, ni mi casa, ni mi novio, ni mi trabajo, ni mis aficiones, ni mi libertad de mujer adulta). No quiero en mi vida a personas tan déspotas y orgullosas que sólo saben DOMINAR.

Ahora SÉ perfectamente que jamás reconoceréis, ni rectificaréis, ni aceptaréis nada de mí. Por lo tanto, lo doy todo por perdido. LO QUE VOSOTROS NECESITÉIS YA NO ME INTERESA. Buscad ayuda en otra parte, que yo ya os lo he dado todo durante muchísimos años, y vuestro único agradecimiento ha sido un billete sin retorno a la mierda. ¡Muchas gracias!…

Así que ¡DEJADME EN PAZ! Hasta mi última gota de paciencia se ha terminado con vosotros.

Pandora

1 comentario :

  1. Escrito desde las tripas, te felicito Pandora

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