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lunes, 16 de julio de 2018

¿Terapia de lo Evidente o de lo Oculto?

Muchos de nuestros consultantes nos dicen: "He aprendido más contigo en pocas semanas que en largos meses (o años) con otras terapias". Esto me emociona y halaga, pero al mismo tiempo me entristece profundamente. Y me pregunto ¿por qué hay terapias tan "lentas"? La respuesta es, desde mi punto de vista, muy sencilla. Aunque es cierto que hay problemas irresolubles y otros bastante complejos que requieren de mucho tiempo, también hay otros, relativamente "sencillos", que podrían mejorar con más rapidez con un poco más de perspicacia por parte del método y/o del terapeuta que lo aplica. Así pues, cuando nos dedicamos a explorar problemas emocionales, ¿hemos de limitarnos a observar, estudiar una y otra vez lo más evidente y superficial? ¿O, por el contrario, deberíamos aplicar "rayos X" como hacen los buenos médicos y detectives, que examinan también y sobre todo lo escondido, lo oculto?

miércoles, 27 de junio de 2018

¿Es la psicoterapia un "espacio"?

Vengo observando últimamente que algunos clientes, casi siempre mujeres, se refieren a la terapia como "su espacio". Una especie de lugar o tiempo que de algún modo les "pertenece" y sobre el que parece que pretenden algún tipo de control o predominio. Me recuerdan mucho a aquella frase de "quien paga manda" o a quien contrata a un albañil ordenándole "arrégleme la cocina de este modo y este otro". Pero lo que yo me pregunto es ¿quién ha enseñado a estas personas que la psicoterapia sea un "espacio", ni de ellas ni de nadie?

jueves, 14 de junio de 2018

De sexo y corazón

A M. L. y A. P., por sus sufrimientos sexuales.

El sexo forma parte de nuestra personalidad. "Dime cómo eres y te diré cómo es tu vida sexual". Y al contrario. No es, como muchos nos dicen, un mero placer, o un simple catálogo de juegos, posturas, frecuencias o incluso modas más o menos divertidas que todos "deberíamos" probar... El sexo es, ante todo, una forma de expresión. Y es una pena que tantísimas personas lo desconozcan o prefieran olvidarlo.

miércoles, 23 de mayo de 2018

CASOS REALES: Estado de alerta

por niña loca

Vivo en estado de alerta. Sin poder relajarme ni un segundo. Siempre atenta a lo que los demás hacen, dicen, parecen, miran, quieren, me piden o yo creo que me piden, etc... Soy lo contrario a la espontaneidad y a la inocencia. Alerta por si me atacan. Alerta por si digo o hago algo malo. Alerta para averiguar quién es amigo de quién. Alerta para no fallar. Alerta para que no me hagan daño. Tan alerta que no puedo permitirme ni siquiera comer con otras personas. Para comer hay que estar relajada, tranquila, no en permanente tensión... Si estoy con otros sólo puedo fumar y mascar chicle, preparada siempre para la batalla, para atacar, para huir... Preparada para disimular mi fragilidad, mi miedo, mi soledad, mi dolor... Por eso siempre estoy tensa, seria, a punto de estallar. Una no se puede reir cuando tiene la adrenalina siempre a 100, siempre a punto de sufrir un infarto.

Me siento agredida por el calor, por el trabajo, por las exigencias de la gente, por los que se me acercan y no entiendo qué quieren... Agredida por la exagerada sociabilidad de muchos, por la estupidez de casi todos, pero sobre todo agredida por mi misma, por las barbaridades que me digo, por lo mal que me trato, por mi soledad, por una soledad muy antigua, negra y profunda, por la falta de una pareja, de un par de amigos, por sentirme siempre como una vagabunda, como un perro callejero. Pero en lugar de aceptarlo, me paso la vida demostrando lo buena que soy en todo, cuando en realidad la única verdad es que tengo cuatro años, tengo miedo, estoy cansada y sólo quiero jugar con mis muñecas.

¡Lo que veis es mentira! ¡Soy una mentira!

sábado, 5 de mayo de 2018

La importancia de la madre

Todos hablamos, leemos o escribimos sobre la importancia de la madre. Todos sabemos (o deberíamos saber) que la madre es la figura crucial para el desarrollo psicoafectivo, bueno o malo, de millones de seres humanos. Todos conocemos también por desgracia a madres que presumen o hacen bandera o sólo aceptan el lado positivo de su maternidad, negando, rechazando sus posibles errores y atacando a los que se atreven a señalar sus inevitables consecuencias... Pero, ¿por qué la madre es tan fundamental?

jueves, 12 de abril de 2018

"Si tengo que pedírtelo, ¡ya no lo quiero!"

"Si tengo que pedírtelo, ¡ya no lo quiero!" Es una famosa frase que circula por internet, contenida en una carta de Frida Kahlo a Diego Rivera, y que también oigo a menudo en boca de algunas de mis pacientes. Es un frase muy "femenina". Típica de mujeres que pretenden que su pareja (generalmente un hombre) conozca de antemano y detalladamente todos sus deseos, todas sus necesidades, y las complazca "debidamente". Lo que denota un alto nivel de egocentrismo y arrogancia.

miércoles, 21 de marzo de 2018

La obsesión por la limpieza

Muchas mujeres, sobre todo las más "tradicionales", son obsesivas con la limpieza. Todos hemos conocido algún caso. Son aquellas que se obcecan con el estricto ritual cotidiano, que ellas mismas se imponen, de limpiar y ordenar minuciosamente la casa a diario, incluso varias veces al día, para mantenerlo todo perfectamente limpio, reluciente, desinfectado... Su empeño puede abarcar también la higiene personal propia y/o la de su familia, o mantener la ropa limpísima, blanquísima, perfumadísima... Son personas a las que los quehaceres cotidianos no se les acaban nunca, siempre las encontraremos atareadas, barriendo, fregando, frotando y... reprendiendo a los demás si osan tocar esto, si desordenan aquello, si no se bañan o no se lavan las manos tantas veces como ellas consideran necesario... Pero ¿qué les ocurre a estas mujeres?

martes, 20 de febrero de 2018

Los hijos muleta

El amor es imprescindible para el alma humana. Pero la mayoría de personas no logran obtener el que necesitan. Primero esperan recibirlo de su madre. Luego, sobre todo si ésta falla, lo buscan en su padre u otros parientes cercanos. Más tarde lo intentarán de nuevo con todas sus parejas. Y si en éstas tampoco lo encuentran... lo roban de sus propios hijos. Unos hijos que se verán, así, convertidos en muletas emocionales de una madre y/o padre desesperados, hambrientos de amor.